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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Pueblo: Kolla



La región que hoy delimitan las provincias de Salta y Jujuy exhibe una gran diversidad de
paisajes o regiones medioambientales denominadas puna, selva, y valles y quebradas. Desde
hace diez mil años y hasta el presente, fue ocupada por diferentes sociedades que llevaron
diversos estilos de vida. A partir del siglo XIII, puede distinguirse el surgimiento de
características locales muy expresivas, así como indicios de un intenso intercambio entre
localidades. La expansión del dominio inca sobre la región agregó un nuevo elemento de
complejidad, ya que esta gran extensión de tierra, designada como Kollaysuyo, fue ocupada
por nuevos contingentes de población que se sumaron a los residentes locales incorporando
sus propias modalidades urbanísticas y organizativas, sin reemplazar los estilos anteriores en
materia de urbanización, dirigencia política-religiosa y producción agroganadera, de pastoreo y
textil.

Pueblo: Omaguaca


La región de valles y quebradas que compone el noroeste argentino, y que se extiende con
independencia de los límites jurisdiccionales entre provincias, presenta una gran variación
ambiental y, consecuentemente, de los recursos productivos. Las poblaciones que se
asentaron allí se orientaron hacia la especialización interna y hacia el intercambio con
colectividades a veces muy distantes. En virtud de esos procesos especializados, fueron
desplegando modalidades culturales distintivas que se sintetizaron en identificaciones que los
singularizaban ante los restantes pueblos. Estas fueron registradas durante la expansión
colonial española e incorporadas como una de las claves para el control de las poblaciones
sometidas. Los nombres (o etnónimos) con los que nombramos hoy a estas colectividades
étnicas aparecen en las crónicas del conquistador español como una estrategia simbólica y
universal de la dominación colonial, para manipular y alterar las identificaciones de los pueblos
invadidos.

Pueblo: Diaguita


La región que hoy habita la población diaguita ha sido durante milenios el escenario de una
activa transformación social que continúa hasta el presente. La comprensión de los reclamos
diaguitas contemporáneos, el respeto a su identidad como pueblo y su derecho a disponer de
territorios propios, supone tener en cuenta algunos aspectos de esa larga tradición histórica de
ocupación y poblamiento regional. Se trata también de una región que ha sido objeto de
múltiples estudios y relevamientos arqueológicos, históricos y culturales, por lo cual la
información sustentada en material documental de variado tipo es extremadamente rica.

Las primeras evidencias de ocupación datan de diez mil años atrás, cuando grupos de
cazadores nómades se desplegaron en la zona. Hace tres mil años, sus descendientes u otros
pueblos comenzaron a explotar la agricultura y el pastoreo de animales, y a construir
ocupaciones permanentes. En las aldeas surgieron especialistas dedicados a la producción de
cerámica y el trabajo en metales. Probablemente, todos compartieran una lengua común con
variantes locales: el kakán.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Pueblo: Ocloya



Como uno de los tantos pueblos que ocuparon porciones de la región de valles y quebradas del
noroeste argentino, los ocloya fueron antiguamente un pueblo dedicado al cultivo, al pastoreo,
a la caza y la recolección. Participaban activamente en los intercambios regionales que han
caracterizado el estilo de vida sudandino desde tiempos precoloniales, una práctica que,
adaptada a las cambiantes condiciones tecnológicas y políticas, continúa hasta el presente. Es
probable que el uso de la lengua quechua, practicada aún por las personas de más edad, haya
resultado como consecuencia de la dominación inca. La llegada de los españoles implicó la
imposición del uso del idioma castellano, del culto católico y de nuevas formas de organización
del trabajo combinadas con el despojo territorial y con la organización de la propiedad privada
sobre los antiguos territorios comunitarios indígenas.

El largo proceso de desarticulación de las organizaciones locales se profundizó con la
organización del Estado nacional, que proponía la universalización de la categoría de
ciudadano argentino (disolviendo las identidades preexistentes) a la vez que daba lugar a
formas de explotación de las poblaciones rurales totalmente opuestas a los proclamados
principios republicanos. La imposición de cargas (impuestos de arriendo o pasturaje) que
debían pagarse con dinero en efectivo empujó a estas poblaciones a las formas más crueles del
trabajo a destajo, desarticulando a los grupos familiares y condenándolos a la penuria.

Pueblo: Mbya Guaraní


Los pueblos Guaraníes, que los Mbya integran, tuvieron una amplia dispersión geográfica por
el subcontinente americano, especialmente en las regiones boscosas, cálidas o templadas,
bañadas por abundantes cursos de agua. Fueron alcanzados tempranamente por los frentes de
ocupación colonial portugueses y españoles. Sufrieron desde la primera mitad del siglo XVI la
“saca” de mujeres, llevadas para el cultivo o el servicio en las zonas controladas por la
colonización, el traslado forzoso y la esclavitud cuando fueron asolados por las expediciones
bandeirantes paulistas y la reducción misional. Esta resultó un refugio temporario contra las
formas de explotación instaladas por los anteriores, pero a condición de la renuncia a sus
creencias religiosas y a sus modalidades de organización social y política.

La inaccesibilidad de las regiones boscosas proveyó el refugio para muchas familias al menos
hasta la segunda mitad del siglo XIX. A partir de entonces, las recién creadas naciones
sudamericanas alentaron la explotación de estas zonas, ricas en maderas y yerba mate
silvestre, con la instalación de obrajes, el trazado de vías de comunicación entre poblaciones y
la creación de colonias agrícolas. Estos procesos fueron alcanzando progresivamente a los
Mbya, un pueblo transfronterizo que se distribuye en la franja litoral del Brasil y cuyos
territorios tradicionales forman una gruesa franja continua que también abarca la Provincia de
Misiones y el oriente del Paraguay.

Pueblo: Pilagá



Los pilagá constituyen un pueblo transfronterizo que ocupó los esteros del río Pilcomayo antes
de que constituyera el límite entre Paraguay y Argentina. Lingüística y culturalmente cercanos
a los mocovíes y a los qom (con los que comparten una lengua muy similar), aparecen
mencionados en mapas y documentos a principios del siglo XVIII. Como los anteriores, fueron
alcanzados por las políticas de pacificación por las armas y de evangelización, pero su
instalación definitiva en las localizaciones actuales se produjo al intensificarse la instalación de
núcleos de población regional, promediando el siglo XX, para la explotación forestal o la
ganadería extensiva.

La ocupación de los espacios pilagá obstaculizó sus actividades tradicionales por la destrucción
del medioambiente y la paulatina desaparición de las especies que constituían su alimento y
fuente de recursos en general. La dependencia progresiva del mercado de bienes
industrializados los obligó a incorporarse al mercado de trabajo que atraía numerosos
contingentes de trabajadores indígenas hacia los ingenios de Salta y Tucumán y, en menor
número, hacia otras actividades temporarias, tal como el tendido de las vías férreas entre
Formosa y Las Lomitas (de 1908 a 1915) y entre Las Lomitas y Embarcación, en la provincia de
Salta, entre 1928 y 1930.

Pueblo: Qom


La palabra “toba” que se ha aplicado al pueblo qom proviene de la terminología con que los
designaban los guaraníes, y posteriormente los españoles, quienes los denominaban también
“frentones”. Por su lengua y organización social, son mucho más parecidos a los mocovíes y a
los pilagá que a otros pueblos de la región chaqueña.

Fueron el principal objetivo de las campañas militares del siglo XIX y comienzos del XX,
tendientes a su pacificación y asentamiento en colonias y reservas. El final de estas campañas
militares marcó el inicio de su integración a la economía y a la vida regional, así como la
limitación del espacio que dominaban antiguamente. Fueron concentrados en reducciones y
misiones, controladas por el estado nacional y por la iglesia católica, y desde entonces
formaron parte de los contingentes de trabajadores que se enviaban periódicamente a los
ingenios azucareros de Salta y de Jujuy, así como al Ingenio Las Palmas, en la provincia del
Chaco. También fueron reclutados para los duros trabajos de desmonte de la empresa La
Forestal y de trazado del ferrocarril.